Biodiversidad de la REPSA

La biodiversidad se expresa de infinitas maneras y a distintos niveles. La variabilidad en cada uno de estos niveles así como sus interacciones es lo que determina las posibilidades de supervivencia de los seres vivos y de los ecosistemas como tal. Entre más diversidad tenga un ecosistema, tendrá más posibilidades de adaptarse a las condiciones cambiantes de su entorno.

El matorral xerófilo de palo loco que resguarda la REPSA alberga una alta diversidad de formas de vida. Los niveles en los que se expresa la biodiversidad en la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel abarcan desde el nivel de comunidad hasta el nivel genético. 

Grupos y números de especies que interactúan cotidianamente en la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel

Esta gran biodiversidad se debe, principalmente, a tres factores (Características):

•   su ubicación ya que en esta zona del país convergen dos provincias biogeográficas: la neártica y la neotropical; es decir, en este punto conviven tanto especies originadas y adaptadas a climas fríos y como especies originadas y adaptadas a climas tropicales. 

•   su topografía originada por las diferencias en la inclinación del terreno, los accidentes del relieve original y las formas caprichosas en las que la lava se solidificó proveen de una amplia gama de microambientes; por un lado húmedos y oscuros, por otro muy iluminados y secos, o parcialmente iluminados y húmedos etc... lo cual permite el establecimiento diferenciado de formas de vida.

•   su estacionalidad ya que al estar, prácticamente, la mitad del año seco y la otra mitad con aporte constante de lluvia promueve la presencia de especies adaptadas a sobrevivir la sequía prolongada. 

La diversidad de hábitats no sólo es provista por las formas intrincadas de la roca volcánica, también los elementos vivos, al existir, proveen de espacios propicios para que otros seres vivos habiten en ellos y así la vida se autoreproduzca así misma. 

El zacatón (Muhlenbergia robusta) y el tetlacote (Verbesina virgata) son dos ejemplos de microhábitats biológicos. Estas dos especies han sido estudiadas para conocer qué organismos se alimentan o habitan en ellas y se han encontrado más de 393 formas de vida asociadas a los microecosistemas que estas plantas proveen, desde microartrópodos hasta anfibios.

 

Conoce las formas de vida que habitan en la Reserva consultando las
las Guías fotográficas de biodiversidad de la REPSA y
los listados de especies

 

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