Riesgos para la fauna nativa - Fauna exótica

 

Fauna exótica

Los términos exótico, introducido o no nativo se refieren a una especie que se encuentra fuera de su área de distribución original o nativa (histórica o actual), la cual no está acorde con su potencial natural de dispersión y que llegó ahí por acciones humanas directas o indirectas (Lever, 1985)

No todas las especies exóticas tienen éxito para establecer sus poblaciones ya que, si el ecosistema no está muy perturbado, encuentran una “resistencia ecológica”, pero al reducir la diversidad nativa, los seres humanos ayudamos al establecimiento de las especies exóticas ya que reducimos la competencia natural.

El grado de perjuicio que puede tener una especie exótica depende del tamaño de su población y su capacidad reproductiva (Taylor y Goldingay, 2004); y puede llegar a dominar en una comunidad natural debido a su amplio margen de tolerancia a diferentes hábitats, a su carácter alimentario generalista y a la ausencia de predadores; con todo ello son capaces de modificar las redes alimentarias de un ecosistema y poner en peligro a la flora y fauna nativa (Suzán y Ceballos, 2005).

Dentro de la REPSA se han registrado animales exóticos como: ranas, iguanas, tortugas, palomas, tordos, gorrión inglés, ratas negra y gris, ratones caseros, ardillas negras, perros y gatos. Estos dos últimos identificados también como poblaciones ferales. Muchos de estos animales exóticos fueron abandonados, por ejemplo, las tortugas japonesas (Trachemys scripta) presentes en los estanques del Jardín Botánico; otros escaparon de su cautiverio, como halcones de cetreros.

A pesar de lo que comúnmente se cree, las ardillas negras no son parte de la fauna nativa del Pedregal, ésta especie se distribuye en los árboles y llego a Ciudad Universitaria gracias a que la forestamos con especies exóticas arbóreas. Aunque se desenvuelven en un estrato diferente se ha observado que estas ardillas compiten por el recurso con los ardillones del Pedregal así como con las aves.

 

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