Riesgos para la fauna nativa - Fauna feral

 

Fauna feral

El término fauna feral se refiere al establecimiento, en el medio silvestre, de poblaciones de especies exóticas que derivaron, forzosamente, de una condición doméstica. Los animales que dan origen a poblaciones ferales son siempre animales domésticos como los gatos y los perros (Lever, 1985; Manchester y Bullock, 2000)

La presencia de perros y gatos en la REPSA tiene un impacto negativo en el bienestar y supervivencia de la fauna nativa, ya que: 1) generan un cambio en la conducta de ésta; 2) la desplazan, marginan y reducen; y 3) le transmiten enfermedades diezmando sus poblaciones. Asimismo, la fauna silvestre es portadora de enfermedades (rabia, toxoplasmosis, parvovirus, etc…) (Castellanos-Morales et al., 2009; Suzán y Ceballos, 2005; Ramos-Rendón, 2010), que puede transmitir a perros y gatos; aunado a esto se tienen registradas más de 35 enfermedades que perros y gatos pueden transmitir a los seres humanos, lo cual representa un gran riesgo de salud pública en CU. Por ejemplo, se ha demostrado la existencia de algunas serovariedades de Leptospira en animales silvestres de la REPSA algunas de las cuales (como la Leptospira canicola) puede ser transmitida al ser humano y cuyo portador es el perro (Suzán y Ceballos, 2005).

POR LA TRANSMISIÓN DE ENFERMEDADES, LA PRESENCIA DE PERROS Y GATOS FERALES REPRESENTA UN RIESGO DE SALUD PÚBLICA EN CU

De los animales atacados por perros, algunos sólo son heridos pero otros mueren debido a los ataques. Generalmente los animales que se encuentran en estas condiciones son los cacomixtles y los tlacuaches a los cuales los perros sólo matan y no se los comen, lo cual podría indicar que lo hacen para delimitar su territorio; aunque se sabe que los perros sí se alimentan de conejos y ardillones.

No se han encontrado pruebas directas del efecto de los gatos en la fauna nativa, esto debido a que son más sigilosos y voraces por lo cual no dejan evidencias. Pero se sabe que comen lagartijas, aves y ratones, además de que en los lugares en los que se observan frecuentemente gatos, las poblaciones de animales nativos se reducen. 

Hasta el momento se tienen identificados 80 perros dentro de la REPSA y se estima que hay unos 400 gatos (Granados-Pérez, 2008) dentro del campus los cuales rondan libres y sin control. Estos animales han desarrollado conductas para vivir agrupados; están organizados para la vigilancia y el vagabundeo y se ha observado que bajo amenaza responden de manera solidaria con los de su manada. 

La supervivencia de las poblaciones ferales depende de la facilidad para obtener alimentos, son considerados animales oportunistas y depredadores muy hábiles, ya que pueden encontrar su alimento en la basura o en un momento dado cazando animales en las zonas que invaden.

El problema se incrementa con el comportamiento de ciertas personas, de la propia comunidad universitaria o vecinos de ésta, que les proporcionan alimento y agua, lo cual contribuye a que los perros y gatos puedan sobrevivir más tiempo en estos lugares.

 

 

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